martes, 5 de febrero de 2013

20120518 Los vampiros emocionales.

Todos los días nos relacionamos y comunicamos con personas en todos lugares y facetas de la vida. Habrá alguien que no, pero imagino que alguna vez habrá visto a alguien en su vida. De estas relaciones y comunicaciones surgen fundamentalmente dos tipos de personas. Las que se relacionan desde un estado de libertad y no pretenden nada de la gente con la que se relacionan (Estos suelen alimentarse de la Energía Universal). Y las que constantemente están intentando hacer que todos les hagan caso y les dediquen su tiempo y energía (Estos se suelen alimentar de la Energía Vital o Codificada de la gente con la que se relacionan). Estos últimos son los vampiros emocionales. Se dedican a chupar la sangre de los otros. De alguna manera a vivir a costa de los demás. 

Nadie se libra, porque esta ciencia no es tan exacta. Habrá veces que nos chupen la sangre y habrá veces en la que lo hagamos nosotros. No obstante es bueno saber por dónde se anda uno. Tanto para defenderse de este tipo de gente, como para rectificar sobre nuestras acciones, si es que ha llegado el momento o nos vemos inspirados para un cambio o mejora en nuestras actitudes.

Yo he clasificado este tipo de acciones en cuatro. Cualquier sugerencia de análisis es buena y hay que empezar por algún sitio.

El violento, hace llamar su atención enfadándose u ofuscándose por todo. Fácilmente llega a las manos sin motivo. Todos hacen todo mal y él tiene que poner orden y nadie le comprende. Todo lo hace por nuestro bien. 

El interrogativo, siempre está buscando defectos en la forma de vestir, el cuerpo o el aspecto de las otras personas. Siempre está corrigiendo lo que han hecho o dicho los otros y se llama interrogativo, aparte de porque pone en duda lo que le dicen, porque suele responder a preguntas directas siempre con otra pregunta. O a opiniones con un ataque directo. O sea nunca va a aceptar críticas.

El misterioso, siempre oculta lo que es; parece introvertido o muy tímido. Nunca dice porque a sus manías o preferencias. Se llama misterioso, porque nunca sabe porque hace las cosas de esa manera. Utiliza su forma de vestir o actuar para distinguirse de los demás. Nunca va querer parecerse a nadie. Es siempre especial.

El víctima, es el último tipo. Siempre le duele todo, suele ser hipocondriaco. Todo lo malo le pasa a él. Y siempre tiene problemas más grandes que el resto, o se siente discriminado o menos preciado porque no se le hacen el suficiente caso. Están siempre pidiendo favores que no necesitan, o te llaman para contarte algo sin sentido o necesidad, sólo para llamar la atención.

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Este hambre por la energía de los demás es tan real como la propia que nos saciamos masticando y deglutiendo. Nunca se sienten culpables cuando se les descubre, son muy manipuladores y dominadores, y esto es porque se creen su papel a pies juntillas, cambiando sus estrategias con una facilidad y rapidez tremenda.

No son gente especial. No esperéis ver a alguien que no se refleja en un espejo. Son personas que vemos y con las que convivimos todos los días. Lo primero que nos van a hacer es, una vez nos hayan elegido como víctimas, sugestionarnos con apreciaciones negativas para vencer nuestra autoestima y seguridad. Pero para que eso sea efectivo nosotros tenemos que darle premiso para que nos afecte. Por ello, lo mejor es hacer caso omiso a esas observaciones “aparentemente” inofensivas. Si nos atacan es porque nosotros lo hemos consentido y le hemos allanado el camino para que nos chupen la energía. Con ello comienza un proceso de destrucción al que contribuye el ladrón de energía y la propia víctima, que inicia un proceso de autodestrucción al dejar que los comentarios del vampiro emocional nos afecten.

El ladrón de energía suele padecer un comportamiento enfermizo, y se caracteriza por su melancolía y su tendencia a la depresión. Su falta de energía (No saber tomar Energía Universal o valerse por sí mismo) la compensa alimentándose de la actitud vitalista de otros (robando Energía Vital o Codificada). Como son incapaces de generar la actitud positiva adecuada para sentirse bien por sí mismos, inconscientemente, para compensar esa deficiencia, buscan víctimas que les alimenten. Así, logran abastecerse robando la energía anímica de los que les rodean.

Lo mejor para contrarrestar estos “ataques” es hacer caso omiso o mantener una actitud positiva. De tal manera que el propósito de esta persona, robar energía o llamar la atención, no tenga efecto. Debes saber que lo que dice esta persona no es verdad o no lo hace con la intención de ofender, simplemente se inventa algo para llamar la atención; Algo que haga que te sientas mal, indefenso o abatido para poder acceder a tu energía. Intentar cambiar a estas personas es muy difícil, por no decir imposible. Entrar al trapo descubriendo sus estrategias o actuando como ellos, sólo les dará más fuerza y tú saldrás perjudicado. 

En cuanto uno detecta que le están reclamando energía, atención debe no acceder a ese chantaje. Si te encuentras que estás teniendo un tipo de relación con alguien de este tipo, es recomendable no ver a esa persona (en medida de lo posible), o no dejar que las apreciaciones o comentarios, (incluso dichas o hechas en público) nos afecten. En cuanto dejemos de alimentar a este tipo de “personajes” se irán a chupar a la energía a otra parte. Es una tarea muy laboriosa y permanente. El objetivo principal no es cambiarla, sino que dejemos de ser víctima para ellos. Como ya he dicho, nunca acceder a chantaje.

Si nos encontramos siendo nosotros el vampiro, pues es muy fácil dejar de serlo. Sólo hay que tener en cuenta estos puntos.

La energía que necesitamos entra por el chakra de la coronilla y se llama Energía Universal. Es inagotable. Una vez que entra en nosotros la codificamos y pasa a ser nuestra Energía Vital.  Esta, la Vital, no le sirve a nadie más que a uno mismo. Si te encuentras que sientes que dependes de alguien emocionalmente o que dependen de ti, se puede pedir que te devuelvan tu Energía Vital o tu devolver la de otra persona con la simple intención de hacer ese intercambio de devolución en el transcurso de una relajación.

Las personas no son cosas. Son personas y tiene libertad de movimiento para relacionarse contigo o con quieran. Tú no les debes nada emocionalmente, ellos no te deben nada emocionalmente. Lo mejor de todo, es verse y relacionarse cuando las dos partes tengan ganas. Las personas no son servicios de escucha, entretenimiento, afectivos o sexuales 24 horas. 

Es muy bueno contarle a alguien un problema o una preocupación que tenemos; nos evita que vaya a mayores, nos da apoyo, puntos de vista distintos para buscar soluciones y nos libera de esa energía negativa que se haya podido crear. Pero no es bueno fuera de esa preocupación estar creando conversaciones o ambientes negativos porque si. No amargues a los demás en vano. Acuérdate de que lo que envenena es lo que de tu boca sale. No utilices la palabra de forma negativa. Si no estás a gusto con tu vida toma decisiones.

Siempre habrá alguien mejor, más guapo, más rico o con mejores dotes que uno. La envidia no lleva a ninguna parte. La originalidad sí, a lo más alto que tú ser pueda alcanzar.  Envidiar a otros, copiar las maneras o acciones de otros sólo nos convierte en su sombra. Ser nosotros mismos nos va a dar nuestro potencial humano y espiritual más alto. El mundo es diversidad. Si haces o eres una cosa gustarás a unos. Si haces la contraria gustarás a otros. Nunca a todo el mundo. Gran componente de la felicidad reside en este punto.

Las enfermedades no las curan las demás personas, nos las curamos nosotros, Más allá de pedir un consejo o una opinión sobre nuestros problemas de salud o nuestros achaques roba energía a los demás y les enferma a ellos también. Es importante darse cuenta de si estamos creándonos enfermedades para robar la atención a los demás. Y es importante, porque al final, como quien se cura es uno mismo, si hablamos de nuestras enfermedades en vano, cada vez nos vamos a sentir más enfermos. E incluso a enfermar gravemente de verdad. Una actitud positiva por contrario hará que cada día estemos más sanos.

La soledad se cura con soledad. Si estamos solos es porque algo tenemos que meditar sobre nuestra forma de vida. Intentar poseer a alguien para que nos haga compañía nunca nos va quitar la sensación de soledad. Uno deja de sentirse solo cuando se da cuenta que es parte del todo y encuentra su lugar y papel en la sociedad. No la parte y el lugar que quiere, sino el que de verdad es.
Cada vez que critiques a alguien, debes saber que te estás criticando a ti mismo, ya que cuando vivimos estamos siempre proyectando lo que somos. Si también sientes que alguien te está engañando, acuérdate que la única persona que te puede engañar eres tú mismo. Nadie más puede.
Seguro que hay más puntos que ahora olvido. Pon un observador en tu tercer ojo, que te permita ver lo que haces sin criticarlo, sin juzgarlo. La verdadera justicia consiste en vivir sin pisar a los demás. Pero también sin permitir que te pisen. Como decíamos al principio, sin robar la energía de los otros, pero sin permitir que se apoderen de la tuya.

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