Sí.
De haber tenido otra maduración hubiera terminado
siendo partícipe de las comunas que conocí en Alemania que ya a finales
de los 80′ tenían los ojos puestos en Marinaleda como el centro del
universo de la colectividad. Trabajábamos de dos a cuatro horas diarias.
Mi trabajo, arreglar bicicletas, no pasaba nunca de dos horas. Eso me
daba derecho a comida, alojamiento, y a todo lo que alguien sin
pretensiones de enriquecerse tuviera a sobra para sentirse realizado. El
resto de las 22 horas al día lo tenía para relacionarme, hacer música, o
lo que se me ocurriera. Éramos unas 80 personas en total, viviendo una
vida que yo ni imaginaba por entonces, pero con la que he soñando toda
mi vida si retomo mis recuerdos.
Padres de familia, protectores, avalistas,
mecenas. Todo eso está muy bien, lo que pasa es que en una sociedad
justa no es necesario. Una amiga me cuenta entusiasmada, viene de las
cooperativas que se están creando por Cataluña. Ha pasado por Marinaleda
este año y por las cooperativas de Extremadura que fuera de la ley y
patentes están construyendo coches que van con agua y motores de
movimiento continuo que producen energía ilimitada y libre de consumo y
contaminación. El mundo se está transformando. ¿Estamos asistiendo a un
renacimiento, mientras los políticos pierden su tiempo diseñando guerras
globales y ataques extraterrestres? ¿Este mundo nuevo es sólo una mera
ilusión que será abortada en el futuro o en cuanto se haga este estilo
de vida más popular? ¿Estará al alcance de toda la humanidad o quedará
relegado a un puñado de visionarios?
Lo que sí tengo claro es que para vivir y ser
feliz y realizarse no hace falta mucho. Cualquier persona puede vivir
sin necesidad más que de dedicarle el tiempo que quiera a lo que quiera,
Hacer música, cocinar para los demás, hacer ropa, diseñar robots o
probar formas de hacer que el trabajo se convierta en un hobby, una
vocación. Nadie debería preocuparse de su manutención en una sociedad en
la que desaparezca el abuso de unos sobre otros. La colectividad y la
diversidad es la gran lucha. Es el gran objetivo. También, quizá,
empezar a tratar a los que se distinguen por creerse superiores como a
enfermos del miedo, la avaricia y el complejo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario